En un entorno político donde las especulaciones y los rumores suelen empañar la legitimidad de los procesos internos, la claridad y la transparencia se convierten en las herramientas más poderosas para los liderazgos reales. Frente a los cuestionamientos que históricamente surgen cuando se realizan ajustes en las planillas electorales, Felipe de Jesús Cantú descartó de manera contundente haber recibido algún tipo de compensación económica para modificar sus aspiraciones o deponer una postulación.
El debate cobró fuerza a raíz de las preguntas directas sobre si existieron incentivos monetarios para que el político regiomontano desistiera de una candidatura a la diputación local para enfocarse en la alcaldía. La respuesta de Cantú no solo desarmó la narrativa del beneficio personal, sino que reafirmó su compromiso institucional y la convicción con la que ha tomado cada paso dentro de las filas del movimiento.
«Allí, perdón mi inocencia, porque yo soy muy inocente, ¿ahí te pagan por eso? O sea, te dicen: ‘oye, no vas a ser diputado… a ver, multiplicando por tres años lo que gana un diputado, ganarías tanto. ¿Te lo damos nosotros?’ No, no… Lo que pasó es que a mí quien me había invitado a participar en este proyecto y que influyó de manera directa en que yo fuera candidato a diputado local fue Clara Luz Flores», explicó con serenidad y firmeza.
El exalcalde de Monterrey detalló que las decisiones no obedecen a un cálculo financiero, sino a una estrategia de equipo que busca consolidar el proyecto de transformación en el estado. Al haber sido invitado originalmente por Clara Luz Flores, Cantú reconoció la valía de mantener la cohesión en el movimiento, atendiendo el llamado para encabezar los esfuerzos municipales en el momento en que el panorama político local requería de su experiencia y arraigo ciudadano.
Para el político regiomontano, la credibilidad es el activo más valioso de cualquier servidor público, un principio que no puede subordinarse al pragmatismo económico. En ese sentido, puntualizó que permanecer en una posición por mera conveniencia individual habría mermado la confianza que la ciudadanía ha depositado en él a lo largo de su trayectoria. Con esta postura, Cantú no solo descarta las viejas prácticas del sistema de partidos tradicional, sino que se posiciona como un cuadro de disciplina y lealtad con el proyecto colectivo.







